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miércoles, 25 de abril de 2018

Omnia - Laura Gallego

Título Omnia
Autora Laura Gallego
Páginas 284
Autoconclusivo
Editorial Montena

Sinopsis
Todo el mundo sabe que en Omnia, la gran tienda virtual, puedes comprar cualquier cosa. En su catálogo encontrarás todo lo que puedas imaginar, e incluso objetos que ni siquiera sabías que existían. Por eso, cuando Nico tira a la basura por accidente el peluche favorito de su hermana pequeña, no duda en buscar en su web uno igual para reemplazarlo. Pero un error informático inesperado lo conducirá hasta el mismo corazón de Omnia, un inmenso y extraordinario almacén en el que la búsqueda del peluche será solo el comienzo de una emocionante aventura.

Opinión personal
Leyendo la sinopsis podemos hacernos una idea sobre lo que va a girar la historia. Sí, Omnia es una especie de Amazon pero que va más allá. 

La verdad es que está más bien enfocada para algo más juvenil, para los 14 años o así porque si se lee, uno se da cuenta de que le falta algo de profundidad.

La narración es muy ágil y descriptiva además de que la historia está acompañada de unas ilustraciones sencillas que hacen que te metas más en la historia. La forma de describir Omnia es una de las cosas más curradas del libro y se nota cuando pasas las páginas y te sorprendes cuando ya no quedan más.

Como he dicho, es una historia sencilla que podría haberse complicado pero imagino que no es lo que la autora buscaba para el público al que va dirigida y se puede ver sobre todo hacia el final, porque me ha parecido muy rápido y que las cosas no se solucionan como realmente pasarían. 

Podíamos sacar una enseñanza para los que están empezando a relacionarse, como sería que las personas merecen más la pena que las cosas materiales, y para los grandes, y los que estamos mucho más metidos en la tecnología, Laura Gallego nos quiere hacer ver lo nefastas que serían las consecuencias si dejamos que nos domine por completo.

Me ha entretenido, me ha absorbido y me ha parecido una historia bastante entrañable pero realmente al no profundizar más en ciertos aspectos se queda algo floja para mi nivel. Muy recomendable para pasar el rato y al menos ha conseguido que hiciera las paces con la autora.

3/5

lunes, 23 de abril de 2018

Novedades abril kiwi (4)


Título ¿Y de postre?
Autor Merche Diolch
Páginas 256
Precio 16,90€

Sinopsis
Para Cristina hay dos cosas importantes en su vida: la tranquilidad que le proporciona su hogar, su refugio, donde se esconde cuando el día a día le supera, y su trabajo… 
Es dueña de una empresa en crecimiento de catering, Dulce y Salado, donde poco a poco está alcanzando sus sueños y donde la única pesadilla que se encuentra es la socia que su padre le ha impuesto. Una mujer que aparece poco por la oficina pero que trae bajo el brazo los contactos y el dinero necesario para que sigan llegando clientes. 
Un mundo que Cristina tiene bien sujeto y atado, donde pasan las horas sin desequilibrios hasta que aparece él… Víctor.
Su vida cambiará. Los muros que la fijan comenzarán a desmoronarse y el blanco y negro que la envuelve, tornarán al multicolor cuando las risas verdaderas lleguen pisando fuerte.
¿Logrará Cristina dejar atrás todo lo que la ata? ¿Conseguirá tomar las riendas de su vida? ¿Comenzará a vivir?

domingo, 22 de abril de 2018

Entrevista a...

Hoy traigo una entrevista al autor de Pinceladas de Harmonía (reseña aquí), José Luis Fernández Juan. Espero que con ella queden más claros algunos puntos dudosos de la historia.


Para empezar, ¿qué le diría a alguien que no sabe si leer Pinceladas de Harmonía para convencerle de que lo haga?
Que no dude en leerlo porque descubrirá un libro “diferente”. Disfrutará de las aventuras de unos entrañables personajes contadas con una prosa poética que explora las posibilidades conceptuales y estéticas de la lengua con metáforas, sinestesias y demás expresiones plásticas; siempre al servicio de la emoción y la sugerencia.

Harmonía sería el pueblo en el que a todos nos gustaría vivir. Pinceladas de Harmonía más que leerlo hay que vivirlo. El único requisito que ha de cumplir el receptor es que tenga suficiente tiempo y curiosidad para llevar a cabo una lectura plácida y atenta. Solo así podrá disfrutar de una obra que invita a saborearla despacio y en pequeños vasos de cariño líquido. No se recomienda a lectores con prisa.


¿Puede contarnos alguna anécdota mientras escribía o se documentaba para Pinceladas de Harmonía?
Capítulos como “La familia Léxica. Fantasías contemporáneas”, “Benicio, Ovidio y Victoria. Moscatel de figuras”, “La pandilla de Mepomucena. Luces, salitres y estrellas” o “Druso y familia. Zócalos de magnetismo” me vinieron a la mente a partir del visionado de los partidos de fútbol de la selección holandesa en el Mundial de fútbol del 1974. Pura intemporalidad.

Este equipo timoneado por Johan Cruyff contaba en sus filas con gente como Rudolf Krol, Johnnie Rep, Robby Rensenbrink o Johan Neeskens. Y aún faltaban Barry Hulshoff, Willy van der Kuylen o Jan van Beveren…

Verlos desenvolverse por el campo resultaba fascinante. Ellos representaban la excepción a la regla y lo imprevisible frente a lo pronosticable. Revolucionarios en su profesión. Colectivismo como motor en el avance. Eran 11 pero parecían 20. Gente auténtica; no autómatas. Con apertura de ideas y fresca mentalidad. Cuando llovía, sonreían.

Intenté trasladar la alegoría de aquel fútbol de Holanda al imaginario colectivo de Harmonía; pero sin fútbol. En Harmonía no veremos a Willem van Hanegem, Arie Haan o Wim Suurbier pero sí a Teodoro Ochando, Anivderaleva Méndez, Ovidio Viñals o Bárbara Barberá. Todos son importantes, necesarios y emprendedores. Trabajan y se divierten. Cada día es un lance ilusionante. Con ellos el atractivo de lo diferencial brilla en Harmonía.

Si el fútbol de la Holanda del 74 representa el futbol total, Harmonía es lo más parecido a una sociedad total.


¿Qué le hizo tomar la decisión de escribir este libro?
Siempre me ha complacido esparcirme en la seducción que profesa lo que no se conoce. Nunca me ha gustado ni acomodarme ni repetirme. Me motivaba enfrentarme a un nuevo reto.

Resolví escribir Pinceladas de Harmonía para desde un plano literario compartir ideas, juicios y perspectivas sobre nuestro mundo. Si nuestros pensamientos crean la realidad, podemos crear una nueva realidad; por eso Harmonía resulta tan novedoso por su continente y su contenido.

Aunque en un principio escribir Pinceladas me resultó una argentería de desenlace impreciso, me divertí sobremanera con el desarrollo del acto creativo de la escritura. Con espontaneidad y libertad, sin objetivos comerciales. Al final el resultado no ha podido ser más fructífero y satisfactorio.


¿Pinceladas de Harmonía contiene algún mensaje general o más bien contiene varios para que cada lector saque una enseñanza diferente?
Pinceladas de Harmonía tiene tres niveles de lectura esenciales: el nivel retórico, el nivel humorístico y el nivel reflexivo.

A nivel retórico el mensaje podría ser: “Con los juegos verbales busca y descubre los significados de la orfebrería oracional. Disfruta de este proceso y constata el poder del lenguaje para organizar, pensar y percibir el mundo”. El libro es una obra pictórica y sus imágenes nacen de estas pinceladas retóricas. Sus colores y sus imágenes nos acompañan permanentemente en la lectura.

A nivel humorístico el mensaje sería: “Incorpora el divertimento a tu rutina diaria. El humor es un regalo portentoso que hemos de saber agradecer. Su poder transformador lo puedes experimentar en cada página del libro”. Cada pincelada es pura catarsis.

A nivel social también podemos extraer algunos mensajes: “Hemos de ser respetuosos y compasivos con los menos afortunados. Podemos construir un mundo nuevo, si queremos. Podemos ser felices con casi nada, obviando todo lo superficial que prevalece en nuestra sociedad contemporánea. Me entristece constatar cómo las sociedades modernas siguen sin aprender de los errores del pasado y siguen apostando por objetivos individualistas y egoístas. Este sistema está más que demostrado que ya hace tiempo que está agotado. Necesitamos nuevas propuestas.


Su estilo de escritura se define como prosa poética, ¿le fue difícil narrar la historia o caracterizar a los personajes por ello, o por el contrario escribir con múltiples figuras retóricas es un talento natural que posee?
Cuando estudié Filología descubrí leyendo a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Adolfo Castañón o Gabriela Mistral la potestad de la poesía; muy diferente a la de la ciencia o a la de la economía.

Entendí (entiendo) que conjugando la poesía con la prosa podemos llegar a un lenguaje más auténtico y puro. Nomás así podemos evidenciar esas fragancias en las que no reparamos cuya exposición nos ayuda a descifrar nuestra realidad como una aventura más placentera.

Gracias a las pinceladas líricas conocemos mejor a personajes como Omara, Benicio, Yalinka, Aridany o Petronilo, pero también a nosotros mismos…


Dado a esto último, ¿no cree que el estilo narrativo que utiliza puede ser motivo para que los jóvenes no lean Pinceladas de Harmonía y que puede recordar a los textos que se analizan en clase de literatura?
Hay que reconocer que los jóvenes, entre 15 y 18 años, apenas leen. Esto es una realidad irrefutable. Sus referencias de ocio son otras; y los pocos que leen “motu proprio” prefieren contentarse con títulos de consumo rápido que no requieran un exceso de atención y que la línea argumental se perciba enseguida. A veces a los adultos también nos ocurre lo mismo. Llevamos un estilo de vida acelerado que no nos facilita la paz ni la calidad de tiempo necesarios para profundizar y descubrir en las páginas de según qué libros. Preferimos no alejarnos de nuestra zona de confort. Nada que reprocharles (ni reprocharnos).

Podemos decir que para bastantes alumnos sus únicas lecturas anuales son las “obligadas” en el colegio. Para el primer ciclo de la ESO estas lecturas tienen que ser ligeras, sencillas, frescas y ágiles. No podemos arriesgarnos a que acaben “odiando” los libros por no entenderlos.

Sin embargo, para un segundo ciclo de ESO y Bachillerato ya tenemos que apostar por otro tipo de lecturas, más acordes con su proceso natural de maduración. Tenemos que dar saltos de calidad y evitar que se acomoden a libros fáciles o comerciales. De lo contrario, nunca leerán a los clásicos ni a otro tipo de libros más “complejos” inicialmente. Ni los disfrutarán…

Y llegados a este punto, aparece Pinceladas de Harmonía; un libro en donde todo tiene sentido; y en bastantes ocasiones, más de uno. Su relectura te garantiza no parar de explorar y descubrir. Y eso es maravilloso… No hay que quedarse en una primera lectura superficial, hay que ir más allá. Pero, eso sí, nosotros los profesores necesitamos leerlo junto al alumno y acompañarlo en las explicaciones, frase por frase, hasta lograr que su paladar lírico se aclimate a sus líneas y a partir de ahí lograr el goce del proceso didáctico; de lo contrario, estaremos cometiendo un error metodológico. Para estas edades no es un libro para que el alumno lo lea solo. Se podría perder infinidad de significados y enseñanzas.

Igual que hacemos con libros como La Celestina, La vida es sueño, Los Sonetos de Quevedo o Tres sombreros de Copa tenemos que hacer con Pinceladas. Leer con ellos, escuchar, parar, pensar, sugerir, discurrir, sonreír, aprender, proponer, escenificar, imaginar… El libro merece su lectura porque cuando se “capta” su estilo resulta altamente estimulante y formativo para la vida. Un libro idóneo para entender la lectura como un juego.

Pinceladas de Harmonía resulta un libro ideal para que los alumnos de Bachillerato en la asignatura de “Lengua y Literatura Española” para conocer los movimientos literarios del Conceptismo y Culteranismo del siglo XVII y del Modernismo y Surrealismo de principios del XX. Estos contenidos aparecen por ley en el programa y no hay más opción que darlos… ¡Afortunadamente!

El Barroco del XVII es posiblemente el estilo literario más complejo de entender. Su artificiosidad, su deformación expresionista y sus constantes referencias a la cultura grecolatina dificultan su discernimiento.

Los propósitos del Modernismo siguen vigentes. Su profundidad nos ayuda a reflexionar sobre la realidad, el cosmopolitismo y las preocupaciones existenciales. El humor también es compartido por el Surrealismo. Estos dos movimientos buscan descubrir la verdad empleando imágenes que ayuden a exteriorizar emociones.

Pinceladas de Harmonía facilitaría el aprendizaje de estos movimientos literarios, cuyas características aparecen en el libro, de una forma más amable. Los alumnos agradecen que estos rasgos se adapten a un contexto sociocultural cercano a su realidad. Les ayuda a entenderlos mejor.


Y ya, por último, ¿puede contarnos algo curioso sobre la historia de Pinceladas de Harmonía y que no esté reflejado en sus páginas?

Pinceladas de Harmonía se plantea como un tríptico. Lo que no se refleja en sus páginas es precisamente lo que está por venir en las dos próximas entregas: conversaciones amigables entre la ingeniera Cynthia y la arcoirisadora Cloe, un cuento especial y espacial de Daristóbulo, productos cebriles de Yalinka, concursos gastronómicos en los que participan Lucía y Lisardo, premieres, fiestas…


¡Muchas gracias de nuevo al autor por el ejemplar y por el tiempo para responder la entrevista!

miércoles, 18 de abril de 2018

Último verano en Tokio - Cecilia Vinesse

Título Último verano en Tokio
Autora Cecilia Vinesse
Páginas 315
Autoconclusivo
Editorial Puck

Sinopsis
Sophia tiene siete días. Una semana antes de que su vida cambie para siempre.
Nacida en Japón, de madre americana y padre francés ahora divorciados, Sophia vive a caballo entre dos continentes. Tras pasar los últimos dos años en Tokio rodeada de otros adolescentes expatriados como ella, está a punto de regresar a Nueva Jersey con su madre y su hermana.
Tan solo le quedan siete días para disfrutar de sus amigos. Siete días para despedirse de Tokio, la ciudad que ha llegado a considerar su hogar. Siete días para vivir intensamente el día y la noche, para averiguar qué siente en realidad por Jamie, el chico que siempre le ha gustado en secreto… y qué significa ella para él.
Un plazo muy breve… o muy largo tal vez. Porque siete días pueden ser suficientes para transformar relaciones que parecían inamovibles, para sacar a la luz secretos, traiciones y viejos resentimientos y para albergar no solo finales sino también, tal vez, nuevos comienzos.

Opinión personal
Último verano en Tokio es un libro al que le tenía muchísimas ganas, sobre todo por su ambientación y es que todo lo oriental me encanta.

Voy a empezar mencionando la maravillosa portada. Es muy simple pero también una maravilla y por dentro los capítulos empiezan con una cuenta atrás, porque tal y como se menciona en la sinopsis, a Sophia le quedan siete días en Tokio.

Me ha encantado la narración porque es muy ágil y descriptiva. Ya sabía el sitio en el que iban a pasar las cosas pero las descripciones de una de las ciudades que no duerme, ha hecho que me sintiera mucho más dentro de la historia. Eso sí, para describirnos lo que piensa Sophia o lo que siente, sí lo he notado mucho más flojo.

Esa sería una de las pegas que tiene el libro y otra es que quizás como todo pasa en una semana, no da tiempo a que las cosas se desarrollen con tanta calma como lo harían en otras circunstancias, porque el primer día que aparece Jamie Sophie parece tener una úlcera en el estómago, pero al tercer o cuarto día está ya totalmente coladita por sus huesos. Esto se intenta justificar en algún que otro recuerdo, como que esos sentimientos ya estaban ahí. Lo he visto en Jamie, pero en Sophie es más difícil de ver porque está muy muy muy camuflado por el enamoramiento que siente por David. Así que para mí es como si fuera un instalove.

Salvo Jamie, los demás me han parecido unos personajes muy cambiantes que en cada escena actuaban de una manera. Vaya, que ha habido momentos en los que he tenido que leer todo lo anterior para confirmar que estoy leyendo sobre el mismo personaje que páginas anteriores. Me ha parecido que Jamie es la única persona cuerda de esta historia aunque Sophie intente negarlo echándole las culpas de algo que ella misma ha empezado.

Quizás la que se lleva la palma es ella, nuestra protagonista, porque se la ha creado en una burbuja de ingenuidad que podría haber estallado hace muchísimo tiempo y sin embargo se mantiene a lo largo de todo el libro. Digo esto porque da la sensación de que no tenga diecisiete años sino muchísimos menos dando a entender que es un personaje que no piensa en la maldad de la gente pero pecando de muchísima ingenuidad e incluso llegando a ser infantil. Su hermana y Mika, su mejor amiga, le avisan de ciertas personas y de que abra los ojos y sin embargo tiene una ceguera inmensa que a mí personalmente no me ha parecido que estuviese justificada por muchos sentimientos que te nublen el juicio.

Y hablaba de infantil porque en ciertos momentos tiene unos ataques de niña pequeña que parecen pataletas e incluso en una determinada situación con Jamie, que es la que mencionaba anteriormente que le culpa a él cuando es ella la que ha dado pie a esa situación.

Así que es una historia que me ha sabido a poco pero que la ambientación merece la pena. Los personajes me han dejado algo fría llegando a hacerme poner los ojos en blanco en más de una vez y con un final típico y bastante predecible. No me ha parecido que sea una obra maestra pero al menos me ha entretenido que es lo que a mí más me interesa.

3/5